
El pasado diciembre de 2012, se realizó un mural y toma cultural, con la comunidad de la Vereda Rojas, en el corregimiento Guayabal del municipio de Sopetrán. Se plasmó en la pared una huella, que representaba el tránsitar, las conversaciones sostenidas y los afectos que se crearon en el proceso de la conformación de una Red Social de Monitoreo para Alertas Tempranas en el municipio. Este ejercicio, les permitió fijar una memoria, como elemento para visibilizar y reivindicar la comunidad
Para la elaboración de esta Obra de Arte Público colectiva, se eligió un mural cercano al lugar donde muy pronto, se instalará el pluviómetro automático, adecuando el espacio para ese recién llegado, que le aportará un conocimiento a la comunidad y que será muy bien recibido en la Vereda Rojas. Este espacio tiene gran significado por el proceso que allí se vivió, porque le permite a la comunidad y a otras veredas aledañas, encontrarse, y además, está el puesto de salud, así como la placa polideportiva.
“La creación colectiva de la Obra de Arte Público, posibilitó abrir una fisura en la cotidianidad, para habitar este lugar de otra manera y revitalizarlo como espacio común. La idea es formar vínculos más honestos entre todos”, comentó Agustín Cárdenas, el gestor social que trabajó en Sopetrán.
En los diversos encuentros de la conformación de una Red social de Monitoreo para Alertas Tempranas, la discusión giró en torno al agua, así que se le dio protagonismo en el mural, tanto porque los fenómenos físicos que se pretenden monitorear están directamente relacionados con este recurso, así como por la fuerte preocupación hacia el deterioro de la cuenca La Sopetrana.
“Huellas en el agua” como se nombró la actividad “permitió relacionarnos con respeto entre nosotros, con los ecosistemas que habitamos, así como fortalecer el trabajo en equipo, uno de los elementos sin los cuales, no se podría pensar en Redes Sociales de Monitoreo para Alertas Tempranas“, concluyó Agustín.
Las personas imprimieron sus huellas en el mural, asumiendo de esta forma el compromiso de buscar alternativas que permitan aminoran el impacto negativo que se está ejerciendo en el entorno, “ampliando los límites de la casa y mejorando el cuidado de ella”.











El señor Víctor Guillermo González Restrepo ha vivido toda su vida en el Barrio Simón Bolívar, cerca al cementerio con su hijo Víctor Hugo González y dos nietos (Santiago y Jasson). Don Víctor asegura que durante toda su vida, su casa se ha inundado, aunque él no sólo se lo atribuye de las quebradas (Hojas Anchas y El Tablón), sino al alcantarillado del municipio, que según Don Víctor está muy viejo y la tubería es muy pequeña para drenar tanta agua.



